martes, 27 de noviembre de 2012

ESTATUAS Y RELIQUIAS EN LA ISLA DE PASCUA.

     La Isla de Pascua o Rapa Nui se encuentra en el hemisferio sur, en la placa Nazca del sudeste del océano Pacífico. Es una isla elevada más o menos triangular formada por las corrientes que se unen de tres volcanes submarinos. Rano Raraku, un cono volcánico de toba lapilli adquirió un papel muy importante en el contacto previo con la cultura de Rapa Nui. Durante por lo menos 500 años, este material escultórico casi perfecto fue extraído para producir el 95% de las 883 estatuas conocidas.

     Todas las estatuas del Rano Raraku correspondían a uno de los cuatro tipos o formas de cuerpos y las relaciones proporcionales de los atributos de los diseños eran invariables. A finales del siglo XVI, cerca de un tercio de los moais conocidos fueron trasportados con éxito hasta unas plataformas ceremoniales conocidas como ahu y erigidas encima. Los sitios ahu más importantes a lo largo de la costa de Rapa Nui se convirtieron en estructuras elaboradas, de fases múltiples, con sólidas paredes de piedra capaces de sostener gran cantidad de estatuas. La mayoría de estos ahus y algunos moais eran adornados con distintos detalles distintivos de escoria roja extraída de una cantera llamada Puna Pau.

     



     El significado de los moáis es aún incierto, y hay varias teorías en torno a estas estatuas. La más común de ellas es que las estatuas fueron talladas por los habitantes polinesios de las islas, entre los siglos XII  y XVII, como representaciones de antepasados difuntos, de manera que proyectaran su mana (poder sobrenatural) sobre sus descendientes. Debían situarse sobre los ahus (plataformas ceremoniales) con sus rostros hacia el interior de la isla y tras encajarles unos ojos de coral o roca volcánica roja se convertían en el aringa ora (rostro vivo) de un ancestro.
     Se cree que montañas enteras fueron removidas para su creación. La roca volcánica podía ser cortada con relativa facilidad con herramientas de basalto y obsidiana, dándoles su forma básica en la propia cantera. Posteriormente eran extraídas y semienterradas en las cercanías para ser esculpidos los detalles.
     Aún más controvertida es la manera en que eran transportados por la isla hasta su ubicación definitiva. No se sabe exactamente cómo eran trasladados, pero es casi seguro que dicho proceso exigió el uso de trineos o rodillos de madera. Una segunda teoría apunta a que fueron movidos balanceándolos con cuerdas: en 1986  Pavel, Thor Heyerdahl y el Museo Kon  Tiki demostraron que una veintena de personas y algunas maromas eran suficientes para transportar una estatua de 9 toneladas.2
     Durante el verano del año 2000, un equipo arqueológico norteamericano descubrió datos que sugieren la utilización de máquinas complejas en la isla hace siglos. El geólogo Charles M. Love y un equipo de 17 estudiantes excavaron secciones de las tres principales carreteras que sirvieron para transportar las estatuas gigantes. Parte de estas carreteras fue excavada originalmente en el lecho de roca de la isla, formado principalmente de roca volcánica de un tipo conocido como pahoeohe.
     Curiosamente, las carreteras no son planas sino que su sección muestra una forma característica en "V" o "U". Su anchura media es de 3,5 metros y se requiere un alto nivel de conocimiento ingenieril. En algunos tramos, las carreteras están flanqueadas por líneas de rocas.
     Pero quizá lo más sorprendente es que estas rocas no están simplemente colocadas allí, sino encajadas en agujeros tallados en el lecho de roca que forma el suelo de la isla. Un detalle relevante es que este tipo de agujeros se da en los tramos en los que la carretera discurre cuesta arriba. El Dr. Love especula con la posibilidad de que estos agujeros fueran colocados allí para acomodar algún tipo de mecanismo ideado para ayudar a mover las gigantescas cabezas de piedra y salvar desniveles que, de otra manera, requerirían un notable esfuerzo.
     Estos agujeros, así como la curiosa forma en "V" de las carreteras nos indican que aún existen importantes incógnitas sobre el sistema que emplearon los nativos de la isla de Pascua para erigir sus misteriosos moáis.

     Los moáis de la isla de Pascua esconden muchos enigmas y misterios, esto ya hace tiempo que se sabe, pero sorprendentemente hace casi dos años aproximadamente desenterraron dos de las cabezas de moáis que estaban dispersas por la isla. Y el resultado es un cuerpo entero con inscripciones en las espaldas.





     Lo más increíble es que no existen dos moais iguales. Algunos tienen barba, otros son más anchos, algunos, los más recientes, tienen una especie de sombrero de piedra volcánica de color rojizo llamado pukao. Otros están a medio salir de la tierra y existen algunos moais con anatomía femenina, lo que hace pensar que se trata de mujeres. 

     Otro estilo de moai: Si bien todos los moai son diferentes, ellos están tallados bajo el mismo estilo: Angulos rectos, nariz perfilada, facciones duras, cuerpo estilizado. Sin embargo, el Tuku Turi, fue encontrado por el famosísimo explorador Thor Heyerdahl , uno de los tantos investigadores que han tratado de demostrar la procedencia de la Cultura Polinésica, en una expedición que realizó en 1955. Este moai a diferencia de los otros, está sentado, además su cuerpo y cabeza son de forma y proporciones mucho más anatómicamente correctas que el resto de los moais, su nariz es chata y redondeada. Él está en el flanco sureste del cráter de Rano Raraku y es accesible a través de un pequeño sendero, llegando el moai Tukuturi nombrado también Tuturi. El Moai Tukuturi tiene muslos, sobre los cuales se arrodilla . Sus brazos están descansando en los muslos.








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